Red Plurinacional sobre Contaminación Electromagnética
RED PLURINACIONAL SOBRE CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
PLURINATIONAL NETWORK ON ELECTROMAGNETIC POLLUTION
RESEAU PLURINATIONAL SUR LA POLLUTION ELECTROMAGNETIQUE
LAS RADIOFRECUENCIAS Y OTRAS FORMAS DE CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICAS NO SON INOFENSIVAS

Sabemos gracias a la buena ciencia que las radiofrecuencias emitidas por antenas de telefonía celular, WiFi y asimilables pueden dañar nuestra salud a través de efectos térmicos y efectos no térmicos, y que la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasifica a las radiofrecuencias como "posible cancerígeno humano" (Grupo 2B del IARC).
Conocemos gracias a los trabajos de Greenland et al. (2000) [8] y Ahlbom et al. (2000) [2] que los campos magnéticos generados por tendidos eléctricos y estaciones de conversión eléctrica pueden aumentar la probabilidad de que niños expuestos continuamente a valores iguales o superiores a 0,3 microteslas (0,3µT) tengan 1,2-2,0 veces más probabilidad de desarrollar leucemias linfoblásticas [2] [8].
Sabemos que la legislación de Argentina estableció con fuerza de ley el "Principio Precautorio" mediante el Artículo 4 de la Ley Nacional de Ambiente 25675, y que ese principio significa que ante la presunción de daños a la salud y al ambiente, y aunque no haya consenso científico sobre ese daño, pero existan alternativas para la localización, funcionamiento y emisión de la tecnología contaminante, precautoriamente no corresponde ni su localización ni su funcionamiento [1].
Pero la realidad es que la mayoría de las corporaciones y empresas públicas, y hasta el organismo regulador de Argentina por ejemplo, el ENACOM, no tienen entre sus prioridades protegernos de la radiación no ionizante en el contexto del Principio Precautorio y de la buena ciencia.
Basta recordar que en muchos países europeos no se permite que las antenas de telefonía celular generen valores de densidades de potencia superiores a los 10 microvatios por centímetro cuadrado mientras en Argentina la obsoleta legislación de 1995 les permite, generosamente, hasta 950 microvatios por centímetro cuadrado.
Para la legislación de nuestro país, y para el ENACOM, todo parece estar bien. Pero no lo está. No tenemos porqué recibir más radiación no ionizante que el ciudadano de un país europeo. Por eso debemos hacer valer pacíficamente nuestros derechos y que se cumpla el Principio Precautorio, y la legislación que impone Evaluación de Impacto Ambiental con Audiencia Pública. Si las corporaciones son irresponsables, si el Estado no nos protege, ni nuestra salud y el ambiente están en peligro tenemos todo el derecho a hacernos escuchar administrativa, judicial y públicamente.



Continua.....
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