El actor "caja de herramientas" Intercambio con Nicolás Martini, extraído de los comentarios de la entrada "Parte 3. Cuerpos informados e invención". Las tres partes, y las que vendrán, se agrupan en la cuestión (etiqueta): "Problemáticas contemporáneas del actor y del director ". Nicolás Martini dijo... Me parece muy interesante la descripción del proceso en el que se dejó de seguir doctrinas específicas en pos de expandir la paleta del actor. Yo conocía al "actor informado" como un actor con una caja de herramientas. Es decir, siguiendo con la metáfora, que en lugar de ser únicamente destornillador o martillo el sujeto es más parecido a una de esas cortaplumas que tienen muchas utilidades. No sé sin embargo si esto es una tendencia general o escuela paralela. Me parece más complicado querer trazar un comportamiento generacional con respecto a la relación entre técnica y oficio. Hay -como los hubo y creo que habrá siempre- actores instintivos, sin formación ni información. Y los hay todavía que siguen -por decisión o negligencia- los pasos específicos de un sistema puntual. Coincido con vos que estos son los que más dificultades encuentran a la hora de trabajar. Ahora no sé si esas anteojeras que les crecen a medida que van automatizando una técnica, no tienen su par en aquellos que buscan la libertad creativa. Es decir, sin duda alguien que ha estudiado diversas técnicas y estéticas puede tener la misma parálisis a la hora de actuar, justamente por no saber elegir. Si el tiempo es limitado ¿cuánto más efectivo es conocer muchas técnicas que realmente dominar una? Estoy totalmente de acuerdo con que todo se redimensiona al momento de la práctica. Si la actualidad teatral no pide estéticas puntuales más allá de lo que se podría incluir en el laxo posmodernismo, entonces la búsqueda queda condicionada a la creación de una pieza bien hecha. Sin importar el medio. Ya sea mediante una técnica puntual o el compendio de muchas.Inevitablemente habría que tocar el tema ¿Qué es una pieza bien hecha? Pero sospecho que tendríamos menos problemas en contestarla. alejandro catalán dijo... Nicolás: me quedé pensando en lo del “actor informado” como un actor con caja de herramientas. La “entrada 4” va a desarrollar algo que quizás dialogue con esta idea. En principio, el actor informado no sería, de largada, un actor con herramientas; como lo que estos cuerpos ingresan son técnicas diversas o partes de ellas, lo que esos cuerpos tienen son operaciones compartimentadas y reunidas en diferentes lógicas por lo que más que “herramientas” son “máquinas” o “piezas de máquinas”. Esto implica que las operaciones no están libres y disponibles como herramientas sino que responden a un funcionamiento ligado a al artefacto del que proceden y en el uso que tal les da. Son cuerpos que en principio no tendrían ni destornillador, ni martillo, ni cortaplumas; tendrían barios funcionamientos de máquinas incorporadas. Que este cuerpo convierta las piezas de esas máquinas en herramientas individuales, con aplicaciones no predefinidas y combinaciones legitimadas por lo que pide una situación escénica puntual, es un acontecimiento actoral muy importante pero no garantizado en la “información”. Un “actor con herramientas” es el actor de un cuerpo que se ha podido inventar y luego pensar como funcionamiento propio y específico. Es decir un cuerpo tiene “herramientas” cuando puede configurar desde la puntualidad de su dinámica expresiva la puntualidad de la cuestión escénica que se le plantea. Un “actor informado” de los que se producen actualmente abordará todas las cuestiones escénicas que se le planteen con los escasos e impensados recursos que tiene la “invención” que su actuación logró ser. Creo que vos sugerís que un actor “formal” (que se forjó en una solos forma) puede tener las mismas anteojeras que un actor informado. Yo creo que es así, si bien son distintas anteojeras (unas son una forma cerrada y otra una invención cristalizada) comparten la dificultades para puntualizar y pensar su cuerpo y habitar puntualmente cada cuestión escénica. “El actor con una caja de herramientas” sería el mejor actor para este contexto pero es un acontecimiento superador del actor que, en principio, induce la dinámica de la que se parte. Publicado por alejandro catalán en 20:48 3 comentarios: Enviar esto por correo electrónicoBlogThis!Compartir en TwitterCompartir en FacebookCompartir en Pinterest Etiquetas: comentarios y diálogos, Problemáticas contemporáneas del actor y del director 30.11.07 Si él lo dice Desde hace un tiempo manejo una hipótesis: algunos actores por una justa combinación de grandes cantidades de narcisismo, talento, capacidad de goce e inteligencia se colocan frente a la cámara o el público afirmando su imagen como el fenómeno más importante. Y no hablo de la evidente importancia que para cualquier actor tiene su imagen. Hablo de una imagen que se quiere y se sabe más importante que el personaje, la técnica, el texto, la ideología, la situación, el genero, la forma y el director. Una imagen en la que todas esas trascendencias son ingresadas como simples matices, variantes y orientaciones para el despliegue encantador que jugará su piel y su voz en un íntimo contacto con nuestros ojos y oídos. Contacto en el que sentimos como surge y se nos dedica el verdadero motor y organizador de esa actuación. Solo algunos actores pueden asumir el poder que les permite prescindir o subordinar las legalidades que suelen autorizar a la actuación e instalarse en la pura sensualidad de ese contacto. Allí nos hacen gozar de creencia y nos manipulan. Nos manipulan con los cambios de su boca, de sus ojos, de sus dedos, con los tonos de su voz. ¿Qué mas importante que el presente y destino de esa boca, para nosotros que estamos adheridos a ella y la sabemos manejada por alguien que sabe y goza de su decisiva importancia? Estamos hablando de actores que no encarnan a nadie, solo prestan otra posibilidad de su imagen. Mientras todos queremos ser buenos cristos ellos se asumen dioses. De hecho, estoy especulando sobre la lógica de los divos. En una entrevista publicada este año en el número 116 de la revista “Roling Stone” se reedita un reportaje hecho en mayo del 76 a Marlon Brando. Rescato los siguientes pasajes. “…Y la gente lo intuye, inconscientemente sabe que habías planeado ese discurso. Y saben, por ejemplo, que cuando te levantas para irte y caminás unos, digamos, cinco pasos hasta la puerta y después frenas [se levanta y frena en la puerta del baño, repentinamente desprolijo y cabizbajo], saben que te vas a dar vuelta y vas decir: "Por qué no le preguntás a Edith, y después lo vas a encontrar en la caja de zapatos", y que vas a salir por la puerta. Desaparece en el baño. El voltaje teatral lega con un paso tan tranquilo que desarma todas tus defensas. Sale nueva­mente del baño. "¡Pero ellos ya te ganaron de mano con res­pecto a la escena! Así que eso no los mantiene por fuera del pochoclo. Uno siempre tiene que estar un paso delante del público o el público va a estar delante de vos." Parece que Brando piensa en mantenernos adheridos a su imagen y que nada nos despegue. Habría buenas y malas manipulaciones del público. Miren lo que describe el periodista: De repen­te su cara se contrajo y miró hacia otro lado. Dios mío, pensé, metí el dedo en la llaga. Estaba definitiva­mente disgustado. Sus labios tensos, sus ojos deshechos. Un sollozo se escuchó en su garganta y sus hombros temblaron. Por un momento me quedé paralizado. Lo miré. Abruptamente, su angustia se transformó en una sonrisa. "Simplemente hacés eso, ¿viste? Parece que sí, incluso el periodista ya comienza a pensar en esta lógica. La clave para sus emociones parece estar en su labio superior. Tiene un labio superior muy expresivo. Se levanta como desafiante, y baja cuando la ironía del mundo se pone seria. Dejemos que lo diga Brando: "Shakespeare dijo algo digno de mención. Uno no lo es­cucha muy seguido. Dijo: “No existe un arte que encuentre la construcción de la mente en la cara”, refiriéndose a que hay un arte de la poesía, la música, la danza, la arquitectura, la pintura, lo que sea. Pero encontrar las mentes de la gente por su cara, especialmente sus caras, es un arte, y no es re­conocido como tal." Hipótesis confirmada.